LA RAYA
RESEÑA
LA RAYA
La Raya, pez del Órden de los rajiformes y emparentado con los tiburones tiene un aguijón cuya picadura venenosa suele ser mortal.
Hay, en la analogía que hace Joo Young Kim del padre adúltero con este pez, el elogio a las virtudes de una vida de abnegación maternal muy propio de las sociedades dónde el machismo prima y sojuzga.
En la historia de Seyong (el niño que hace volar muy lejos en el cielo cometas con forma de raya) hay mucho de edípico y de culpa; pero también está presente el mar. El mar y el espectro de Penélope, la tejedora, arquetipo de la fidelidad, porque la madre de Seyong aguarda, como a Ulises, el retorno del esposo adúltero y mira, atormentadoramente, la raya colgada sobre el dintel de la puerta.
Y aunque el invierno puede ser símbolo de un sino obscuro, a pesar de todo terminamos entendiendo que puede ser trascendido a través de la imaginación infantil. Así, el invierno se trueca en la promesa de un escape a través de la puerta del mañana.
DEL PRÓLOGO (Fragmentos):
El novelista Joo Young Kim (Kim Joo-Young, al estilo coreano: el apellido precede al nombre) en la presente novela “La raya” (pez rajiforme) vuelve a mostrar el complejo de Edipo al edificar con los episodios, descripciones, actitudes y diálogos un altar a la madre. Ya en su novela “El pescador no tala” (1996, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima) hacía el elogio a la madre amorosa y valiente que protege y educa con rectitud a sus dos menores hijos huérfanos.
Algo similar sucede en la “La raya” (1998, “Hong-o” en coreano). La mujer abandonada en la vergüenza general es la figura central del relato, la que se sacrifica por el bienestar de su propio hijo y hasta por el hijastro tierno que el errante marido se lo envía desde la clandestinidad. El título “La raya” es sólo una referencia al padre irresponsable, galán, sin vergüenza, sin dignidad, sin una línea recta en la vida y que abandona el hogar (esposa joven e hijo de ocho años) al ser descubierto en el acto de adulterio con una mujer casada. El venenoso raya destruye su hogar y el ajeno.
El otro protagonista es el invierno bajo cero con las tempestades de nieve, con los vientos helados y las noches largas. Este clima inclemente no sólo hace tiritar a las personas, animales y plantas de un pueblito montañoso alejado de las urbes; también crea las aventuras reales e imaginarias, despierta muchas ilusiones y causa la confuión de la mente y el sentimiento. “¡Qué cosa tan rara! La nevada del invierno siempre está relacionada con algún suceso difícil; pero también con alguna solución a ese suceso. El día cuando me casé con tu padre era un día de invierno con mucha nevada como hoy”, explica la madre a su hijo Seyong. En invierno se casaron los padres de Seyong, huyó el esposo adúltero, llegó a casa una conflictiva vagabunda, el huérfano Seyong sufre el paso de la niñez a la adolescencia, una mujer llevó a la casa el nuevo engendro del fugitivo, retorna el fugitivo y la madre abandona definitivamente el hogar porque quiere liberarse de todas las ataduras: seis años esperando al marido, la vergüenza social al ser abandonada y por recibir al irresponsable marido. El reino de la nieve perturba la mente, asusta, alegra y marca el paso del tiempo.
Para la mejor comprensión del relato conviene considerar algunos aspectos culturales paticulares:
1. La esposa abandonada, a pesar de que ruega el perdón para su esposo adúltero, se niega a servir el licor al señor cornudo cuando éste se lo pide para bajar su furia. Es que, si una mujer sirve el licor al varón significa que se entrega a él, por eso es el oficio de las prostitutas.
2. Los padres, al nacer la descendencia, son llamados: madre de..., padre de... Sus nombres sólo se usan en los documentos oficiales. La ayudante de la madre es llamada señora Changbom porque así se llama su hijo.
3. La sentimiento de la hermandad no sólo es una relación impuesta por los padres, es también un sentimiento de amistad y de trato íntimo enre personad diferentes. El esposo burlado, bebiendo licor, pide al tío de Seyong que lo reciba como su hermano menor. Después de la acepatación el padre de Seyong puede retornar al pueblo.
4. La carne del faisán es muy apreciada; comerla es buena suerte. Por algo existe el proverbio: Si no hay faisán, no importa un pollo (Kwong daeshine dak).
Como el autor escribió esta novela después de conocer los Andes del Perú, aparece el ave cóndor como símbolo del poder y del dominio de las alturas. Un elemento ajeno a la realidad coreana.
El hijo abandonado, que vivía extrañando y soñando a su padre ausente, que en cada invierno le enviaba la cometa de raya que soltaba al cielo, al verlo retornar sin la nobleza ni el arrepentimiento, siente una gran desilusión: “No me gustó que el padre me siguiera cerca. Además, tenía miedo de que me hablara”. Ya no lo siente como su padre porque es el causante del sufrimiento de su madre; además, de las locas aventuras diurnas y nocturnas de un niño en el invierno helado y en el calcinante verano.
Al terminar la lectura de esta novela queda la imagen grandiosa y respetable de una noble madre coreana. Una mujer que demuestra la fortaleza con su frágil contextura física, defiende la dignidad de su hogar evitando cometer cualquier error, con la fidelidad a toda prueba espera el retorno del esposo, confecciona ropas de día y de noche para cubrir las necesidades, se aisla de los vecinos levantando un muro visible e invisible, y con mucha inteligencia se enfrenta a todos los problemas. El varón aparece en la novela como un ser ridículo, un payaso, un parásito.
Esta novela es una bofetada con guante blanco al machismo coreano.
Francisco Carranza Romero
ENTREVISTA AL AUTOR:
Joo young Kim
1. Aventuras de los trotamundos llenos de vida
Si un escritor tiene la buena acogida de muchos lectores y, además, la buena reputación por su calidad literaria, debe sentirse un privilegiado. Joo young Kim es un privilegiado. Desde 1971 escribió muchas obras que despertaron la atención no sólo del círculo literario sino también de los lectores comunes por la acertada descripción de sus personajes y por el empleo del léxico popular.
Él dice que su vida ha sido la de un “trotamundo”, y que “todos los terrícolas, en el fondo, somos unos trotamundos”. Esta conciencia del nomadismo nació de la propia experiencia de su niñez. Oriundo de un pueblo escondido en las montañas, desde niño conoció a los comerciantes ambulantes del mercado, a los mendigos, a los huérfanos y a las mujeres errantes. Todos ellos quedaron grabados en su memoria infantil. Por esta razón, la vida de esos diversos y anónimos errantes que sobreviven a las olas bravas y violentas de la vida se convirtieron en temas de su mayor interés. Sus temas y personajes no son productos de una mera casualidad.
Los protagonistas de sus novelas, en su mayoria, son unos errantes que no se enraízan en un solo lugar, ya sea por su naturaleza o por su oficio. Joo young Kim no sólo revive en sus obras la vida de esos ausentes en la historia oficial, sino también trata de recuperar la dormida sensibilidad humana después de la industrialización. Para él, los trotamundos representan la libertad y el dinamismo de la vida. El pueblo coreano, que tuvo que soportar tantas y terribles heridas durante su historia, está consciente del trotamundismo. Por esta razón, no es nada raro que los personajes que buscan la verdad en medio de la trágica vida hayan impresionado a muchos lectores. Además, el uso del lenguaje propio y real del pueblo es otra atracción de su mundo literario, y lo hace figurar entre los narradores más representativos de Corea. La raya es una de esas obras líricas que trata del crecimiento de un niño. El autor, mediante sus cariñosos recuerdos del pueblo natal, suscita la nostalgia de los citadinos hacia el campo borrado por la industrialización, y narra la vida enérgica de los que se trasladaron del campo a las ciudades. Él, en una oportunidad se refirió así sobre el pueblo natal: “Una morada del espíritu que uno espera que nunca se cambie”.
Su mundo literario pasa por tres etapas: la primera, al inicio de su carrera, está formada por obras con mucha sátira. La fiebre de la industrialización en la década 70, produjo drásticos cambios en el modus vivendi de los coreanos: Los valores tradicionales se derrumbaron, el ser humano estuvo confundido y la sociedad sufrió muchos conflictos. El escritor Kim, un citadino de origen campesino, se dedicó a examinar con frialdad este trastorno mediante los protagonistas citadinos de origen campesino. El joven de origen campesino Seok-gyu Mah, protagonista de la Fábula del soldado estadounidense es el empleado de una importante empresa en una ciudad grande, vive con el complejo de su origen, se esfuerza por imitar a los citadinos, hace todo lo posible por superar su complejo; sin embargo, fracasa. Otro joven, oriundo de una aldea montañosa como el mismo autor, Man-dol Hwang, es el protagonista del Cuento infantil de dos capitulos, va a Seúl para casarse con una estudiante universitaria; después de averiguar, logra acercarse a una candidata adecuada; pero ella no es universitaria, sino una postulante a la universidad. Los protagonistas de esta etapa son los prototipos de una sociedad en plena industrialización. Mediante estos tipos humanos, el autor ridiculiza a los personajes que tratan de negar sus orígenes; pero también resalta los defectos de la sociedad urbana.
En 1978 pasa a la segunda etapa. Sobre sus obras a partir del El invierno del hijo de 1978, el autor comenta: “Después de mucha reflexión y digestión sobre las relaciones humanas, decidí escribirlas”. El escenario de su novela gira alrededor del espacio de su niñez y sus obras muestran una honda comprensión hacia la humanidad mediante la vida de los trotamundos. El protagonista de El invierno del hijo es el niño Mu-do Park, y el escenario es un pueblo pequeño. El autor muestra la vida de los mayores y niños alrededor de la fábrica del típico licor, el camal y la peluquería. Los personajes de sus obras son gentes dóciles y persistentes del mercado. Las mujeres, representadas más que todo por las ‘madres’, cargan el peso de la vida en silencio, tragando toda la tristeza y el dolor para adentro. Gilnyo de El trueno, es una mujer que obedece aunque los hombres la engañen y traicionen. Ella es un prototipo de las mujeres honradas y constantes que van hacia adelante a pesar de tantas dificultades de la vida.
El invierno del hijo”, El pescador no tala y La raya son novelas que muestran el crecimiento de un niño. Muestran los golpes que recibe el niño por la violencia y el sexo de los mayores. Mediante la descripción lírica de las escenas de las montañas, el autor hace ver retrospectivamente la niñez desaparecida por la urbanización. Una característica común de estas novelas es la ausencia del padre en el hogar. La madre, en cambio, está exageradamente presente y choca constantemente con el mundo del niño. Acerca de este conflicto lo explica él mimo: “Busqué la tensión novelesca examinando el proceso de los conflictos: la minimización del papel del padre, el cruce o la ambigüedad de lo claroscuro causado por la ausencia del padre”. Esta ausencia del padre coincide con la conciencia del hombre coreano, abandonado en la dura realidad de la postguerra coreana sin poder asumir su rol de padre.
La tercera etapa se caracteriza por las novelas de temas históricos como Las fondas, Los justicieros y Los desterrados. El autor dijo que escribió Las fondas porque se sentía obligado a hablar de la vida de la gente del mercado de su niñez. Porque no estaba contento con las novelas históricas existentes que tematizaban la historia política, la vida de los nobles palaciegos o de los reyes. Además, temía la fosilización del vocabulario. En vez de obtener los datos por irformes indirectos, anduvo por todos los rincones del país recogiendo los datos vivos y reales. Sus personajes hablan con realismo, soltura y espontaneidad reviviendo la tradición oral de los comerciantes ambulantes. Gracias a este esfuerzo lingüístico, la novela hizo revivir muchos vocablos en desuso y la manera de hablar de la gente común y corriente de fines de la dinastía Joseon. Esta obra de cinco tomos es una obra maestra de la epopeya coreana. Los críticos coinciden en que el novelista tomó una postura neutral: no los embelleció como hacían los costumbristas; tanpoco los menospreció como los cultistas, y que ofreció una nueva visión de la historia mediante la fiel descripción y narración de la vida del plebeyo ausente en la escena de la historia oficial.
A pesar de las diferentes etapas, su mundo literario se basa en la vida de los trotamundos y en la búsqueda de una respuesta a la realidad actual en el mundo sentimental. El amor que sentimos en sus obras hacia la vida viva es la influencia de los trotamundos que le impactaron en su niñez, y al mismo tiempo es una clave para la solución de los problemas actuales. Joo young Kim enfatiza que la verdadera vida que el ser humano debe perseguir es: vivir la vida saliendo del mundo estrecho, rutinario y diario; valorar la vida sin criterios materialistas. Este punto de vista sobre la etapa después de la industrialización atrae a los lectores.
2. La raya
La publicación de la novela La raya en 1998 despertó la atención del mundo literario de Corea y confirmó su calidad literaria y su popularidad entre los lectores. El escenario es un pueblito entre las montañas. Los protagonistas son el hijo y la madre costurera. El padre ha huido y no se atreve a volver a la casa por el escándalo con una mujer casada en la licorería Chunilok. La madre educa al hijo con mucho rigor y pasa los días cosiendo y casi encerrada. En el dintel de la puerta de la cocina está colgado el pescado salado y seco de la raya, símbolo del padre cuyo apodo era ‘Raya’. La vida rutinaria se rompe con la aparición de Samñe, una adolescente ruda y salvaje. En la madrugada invernal de los días de intensa nevada apareció en la cocina esa chica que no llora ni reacciona ante los latigazos de la dueña de la casa. Forjada en la vida dura expresa su libertad hasta en su manera de orinar sobre la nieve. Siguiendo sus instintos se va sin despedirse. Desaparecida Samñe, los deseos dormidos en la madre y el niño se despiertan. El niño despierta sexualmente, ya no hace caso a su madre. Ella también desea vivir libre saliendo de los muros familiares que ella misma ha levantado. Llegan sucesivamente el esposo de Samñe buscándola, una mujer portando al bebé Ho-young apenas destetado, el hijo del padre durante los años de su vida errante. Estos hechos cambian a la madre y al hijo. Al final, vuelve el padre que tanto había esperado el niño. Sin embargo, resulta ser un hombre muy común y machista, diferente de la figura paterna ideal que la madre y el niño se habían imaginado. En ese momento la madre y el niño piensan abandonar la casa.
La raya sobresale por la descripción de los cambios sicológicos de la madre y el hijo ante cualquier incidente de la vida. El autor ahonda en la sicología de los dos y la transmite en un lenguaje sencillo. El sentimiento del niño hacia el campo nevado es descrito con mucho lirismo. Es una novela con un tema muy coreano: la esposa espera al esposo. Transmite a los lectores la nostalgia de la niñez y la búsqueda de la libertad abandonando la vida rutinaria. Es una obra llena de vida.
3. Parte de la obra
4. Palabras del escritor y de los críticos.
“Si en una palabra pudiera resumir mi vida desde la niñez hasta ahora que cumplo 60 años, debo usar la palabra ‘trotamundo’. Un trotamundo no se queda en un solo lugar, igual a la planta jacinto acuático. Sea bueno o no, el trotamundo tiene sus propias características: no ser tan fino o artificial, más bien, algo pícaro, algo salvaje”. (‘Entrevista: Encuentro con un nómada primitivo’ de Joo young Kim y su mundo literario, Munhakgwa Jisung, 1999)
“Tengo razones por qué narro tan minuciosamente los recuerdos pasados que podrían cansar y aburrir a otros. Es que, en el fondo, pienso que el sufrimiento en mi niñez muy pobre y frustrada es una riqueza y alimento para mi mundo literario. Esa pobreza en la niñez que, justamente, no deseaba volver a saborearla ni en el sueño, me dio fuerza y amor a mi carrera literaria de toda la vida”. (‘Ensayo biográfico: Viaje retrospectivo hacia el pasado’ de Joo young Kim y su mundo literario, Munhakgwa Jisung, 1999)
“Durante los 20 años dedicado a la narrativa estoy obteniendo muchas lecciones. La primera es: sin confianza y respecto a todas las actividades de escribir, no se puede mantener la pasión pura hacia la narración. Por esta razón, respeto y amo todos los escritos y a todos los que se dedican a escribir. Esto no hago por otros sino por mí mismo. La segunda es: debo tratar de obrar sin prejuicios o sin pretensiones de superioridad al juzgar e interpretar cualquier acción humana o cualquier objeto relacionado con la humanidad”. (‘Ensayo biográfico: Viaje retrospectivo hacia el pasado’ de Joo young Kim y su mundo literario, Munhakgwa Jisung, 1999)
“Pienso que su novela sobre el crecimiento del niño es la que demuestra la característica de todas las novelas coreanas de esa índole. Esa experiencia de sentirse creciendo sin padre, como un ser abandonado en ‘la ruina’, muestra el crecimiento o el anticrecimiento que sufre uno en la realidad coreana de la postguerra en que no había una cultura universal que pudiera armonizar el individuo con la sociedad”. ( Jong-yon Hwang, ‘Entrevista: Encuentro con un nómada primitivo’ de Joo young Kim y su mundo literario, Munhakgwa Jisung, 1999)
“El escritor encuentra las llagas de la tragedia en la vida de la gente común. Hay muchas llagas borradas u ocultas en nombre de la historia. Esta novela se merece el elogio por encontrar la vivencia trágica de la gente común y la inteligencia de salir de esa vivencia. El verdadero sentido de la historia existe gracias al sacrificio de esa gente, y la flor que florece encima de ese sacrificio es más hermosa y preciosa. Entonces, ¿qué es esa flor que nace encima del sacrificio? Esa flor es algo autóctono de la vida humana”. (Mo-ryong Koo, ‘Presentación del prototipo humano primitivo’, Mundo de los escritores, invierno de 1991)
Nadie se iguala a Joo young Kim en cuanto a la sistematización del mundo del crecimiento de un ser humano, del mundo de un pícaro, del mundo de una viuda y del mundo de un trotamundo. Este escritor es más diestro que otros en cuanto a la descripción de la gente marginada: un niño hambriento, un pobre pícaro citadino, una viuda, un trotamundo. Mediante la presentación de estos marginados, el escritor se dedica a la problemática de ‘la verdadera vida’. El interés del escritor por los marginados no nace como un simple pasatiempo sino de una profunda meditación sobre el problema de ‘la verdadera vida’. (Jin-oh Yang, Lógica de la novela coreana, Saemi, 1998)
5. Biografía
Nació el 26 de enero de 1939 en Weoljeon-ri, Jinbo-myeon, Cheongsong-gun, Gyeongsangbukdo, Corea del Sur. Pasó su niñez en pobreza, siguiendo el consejo de su padre estudió Ganadería en el Colegio Agropecuario de Daegu. Sin embargo, como quería ser poeta, ingresó al Departamento de Creación Literaria de la Universidad de Artes de Seorabeol. Después de graduarse, vivió ajeno a la literatura, trabajando en una oficina. Empezó su carrera literaria en 1970 con la publicación del cuento Cacería de verano en la revista Weolgan munhak, y en octubre de 1971 ganó el Premio de Nuevo Escritor de Weolgan munhak. Su temática de los primeros años fue la vida saludable de la gente de abajo; pronto se ocupó de su pueblo natal, cuya descripción conmovió a muchos lectores. Sus novelas como Las fondas, Trueno, El pescador no tala, La raya se desarrollan en su pueblo natal. Sobre esto, dice el autor: “La niñez es una época de pureza mental y corporal. Todo lo que vemos y experimentamos en el pueblo natal queda claro como recuerdo inolvidable. El pueblo natal, para el autor, es como un destino”.
Desde 1980 publicó en serie su novela Las fondas en el diario Seúl. Esta novela fue reconocida como nueva novela histórica. Para escribirla el autor visitó el mercado, su espacio novelesco, más de diez veces. Con muchos sociolectos y datos de las costumbres de los mercaderes trató de revivir verdaderas escenas. Gracias a este esfuerzo de fusionar la imaginación con la realidad se convirtió en una obra maestra.
6. Obras
Relatos cortos
Se busca una mujer Editorial Hanjin, 1975
Aprendizaje de ladronería Beomusa, 1979
Trueno Minumsa, 1986
Viaje a Oechonjang Munidang, 2001
Novelas
El invierno del hijo Jeonyeweon, 1981
Los justicieros Diario Joong-ang, 1987
El pescador no tala Minumsa, 1988
P.U.C.P. Perú, 1996
La gente de abajo Munidang, 1991
Las fondas Changjakgwa Bipyeong, 1992
Historia del amor de Chunhyang Minumsa, 1994
En busca de un gigante Yeum, 1994
Mercado popular Arari Munidang, 2000
Las anchovetas Maumsanchaek, 2001
La raya Munidang, 2002
Viaje por el espejo Munidang, 2001
Retrato de la niñez Gaemi, 2003
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