Coleccion de Literatura Coreana

Una colección de Ediciones del Ermitaño

Alejandro Zenker

Exploración de la naturaleza y la vida: Yu Chihwan y Pak Mog-wol

En la década de los cincuenta, en el marco de la lucha ideológica y la violencia que marcaron la etapa posterior a la liberación, surgió una corriente poética que buscaba el retorno a los ideales de puridad y lirismo. Los miembros de dicho movimiento literario, Yu Chihwan, Shin Sukchung, Pak Mogwol, Cho Chihun y Pak Namsu, evitaron expresar directamente su preocupación por la realidad histórica y, en su lugar, exploraron nuevas formas, dando mayor profundidad al mundo de la poesía lírica tradicional. Fueron poetas que mostraron un interés constante por el estilo, desde el colonial hasta las etapas posteriores. Especialmente Yu Chihwan y Pak Mogwol, ofrecieron una profundísima exploración de la naturaleza y la vida.

Yu Chihwan (1908-1967) es considerado un poeta de considerable fuerza moral y sinceridad. Basada en una enérgica afirmación de la vida y con el rigor moral como vehículo, su poesía busca navegar por el vacío vital y superar el sinsentido. En la segunda mitad de su carrera, Yu Chihwan vuelve a plantearse las cuestiones fundamentales de la existencia y la trascendencia, expresándolas con una voz particularmente masculina. Este poeta se suele asociar a la corriente de la escuela de la vida simbolizada en la persona de Su Chungju.
Los primeros poemas de Yu Chihwan, incluidos en colecciones como Antología de poética de Chungma (Yu Chihwan) y Voz inmortal (1947), presentan al poeta como profeta intelectual. El narrador poético se enfurece consigo mismo. Inmerso en la falsa y vulgar realidad de la vida cotidiana, el narrador busca en vano recuperar su ego original; su deseo de recuperación del yo esencial se nos presenta con una imagen masoquista del poeta, que no teme a luchar con todo su cuerpo. Por ejemplo, en Cuchilladas del tiempo permite que le “azoten” para "retirarse a su fuero interno". En Roca, el espíritu firme de Yu Chihwan se simboliza a través de un árbol o una roca. Este espíritu, siquiera imperturbable por sentimientos triviales, logra al final olvidarse incluso de sí mismo.

Roca

Cuando muera, seré una roca.
El amor y la piedad no me afectarán,
Ni la alegría ni la furia me moverán.
Expuesto a las cuchilladas de tiempo,
Me azotaré para retirarme a mi fuero interno,
En un silencio impersonal y eterno,
Hasta que vida misma se pierda en la memoria.
Nube que fluye, trueno distante,
No cantaré jamás,
Aun en sueños,
Ni soñaré en pena quebrada.
Seré una roca cuando muera.

Con una firmeza espiritual inquebrantable, la tristeza amorosa representa otro tema central en la poesía de Yu Chihwan. De hecho, este pesar forma el anverso del mundo del ideal.

Bandera

Este es el clamor sin sonido.
Pañuelo de nostalgia eterna
Que revolotea hacia aquella extensión del mar azul.
Puridad que flamea como onda al viento,
Tristeza que extiende sus alas como una garza
Sobre aquel polo puro y recto del ideal.
¿Ah, quién sería
Aquel que pudo alzar primero
El corazón triste en el cielo?


La bandera suspendida en el “polo del ideal” es el símbolo romántico de la añoranza. El ego, procedente de la creencia, es al mismo tiempo una figura que cae en soledad y tristeza por motivos amorosos. Tras la firmeza masculina de los poemas de Yu Chihwan se esconde una voz femenina de amor y añoranza. Es precisamente esta coexistencia de dos elementos contradictorios la que conduce a la tensión y dinamismo inherentes a su poesía. Caracterizarlo como un poeta de voz masculina y rigor moral, como han hecho buena parte de los críticos, sería únicamente una verdad parcial.
La colección poética de Yu Chihwan refleja también los recovecos y revueltas de la historia moderna coreana, que se extiende de la década de 1930 a la de 1960. Yu Chihwan publicó dos colecciones, Isla Uleung (1947) y Diario de Chungryang (1949), en la confusa vorágine que sucedió a la liberación. En Con el soldado de infantería (1951) se ofrece una meditación sobre la experiencia de la Guerra Coreana y en Enterrando cantos de fuego (1960) queda plasmado el Movimiento del diecinueve de abril. En las postrimerías de la década de los 50, Yu Chihwan empieza a airear una fuerte crítica a la política contemporánea, corrupta desde el punto de vista ético.
Poeta de lenguaje conceptual más que sensorial, Yu Chihwan se sirve con frecuencia de la gramática y la dicción de los poemas tradicionales en chino clásico, con el fin de subrayar su firme intención de vivir una vida ética. Sin embargo, es cuando aborda la ironía vital a través de los sentimientos de amor y tristeza, y no cuando describe el ideal de rectitud moral, cuando la obra de Yu Chihwan alcanza su cumbre poética. La nobleza con que se exhibe el lenguaje poético de Yu Chihwan es producto de su pasión por la incorruptibilidad heroica, así como de su entendimiento solemne de la práctica imposibilidad de dichas aspiraciones.

Pak Mogwol (1916-78) incorporó a su poesía la cadencia propia del romance coreano para evocar el paisaje natural y expresar el espíritu en él enraizado, continuando así con la tradición lírica coreana de Kim Sowol. Dichos rasgos se vislumbran en sus primeras colecciones, Ciervo verde (1946) y El melocotón montañés (1955). La naturaleza descrita en El melocotón montañés, en particular, es más simbólica que realista. Transcendiendo las limitaciones espaciales, los paisajes naturales encarnan el espíritu coreano, sin afectarles los caprichos de la vida. A través de una condensación poética extrema, Pak Mogwol crea un cúmulo de imágenes de notable belleza y fértiles significados. En sus experimentos prosódicos, se sirve con frecuencia del vacío creado para omitir el sentido y de la falta de un predicado para conseguir un estilo elíptico de poderosas resonancias.

Ciervo verde

Sobre la falda alejada,
Templo de Nube Azul,
Viejo con un techo de tejas,

Cuando se derrite la nieve primaveral
Sobre el Monte de Púrpura Bruma,

A lo largo de las doce encorvaduras de la falda
Los álamos se abren en hojas internas.

En los ojos claros
Del ciervo verde

Gira
Una nube.

En su segunda colección, Orquídea y otros poemas, Pak Mogwol medita sobre la doble tragedia del individuo y la nación; la muerte de su padre en el plano personal y la experiencia de la guerra en el ámbito nacional. En la colección Claridad y opacidad (1964), publicada a mediados de su carrera, Pak presta la atención debida a los detalles aparentemente triviales de la vida humana cotidiana, más que a la naturaleza simbólica. El hogar familiar, central en las descripciones de la vida diaria, representa la unidad fundamental en la existencia social del hombre.

Apetito solitario

Me apetece comer jalea de trigo sarraceno,
Sobre una mesa de ocho lados
En aquella fiesta de pueblo campesino.
Tan tierna como sabrosa,
Tan llana como mansa,
Cuando das la bienvenida al yerno.
Aquella es la comida con que la que sueña el hambre desolada,
Cuando en el crepúsculo de un día primaveral atardecido
Un corazón solitario
Tranquiliza al corazón.
O la comida de un apetito solitario, provocado por
Lágrimas llenas y generosas
De alguien que ha conocido el verdadero sentido de vida.

Este cambio del gran espectáculo natural a los minuciosos detalles de la vida diaria, desharrapada y empobrecida, representa con frecuencia una expansión más que una disminución del mundo poético de Pak Mongwol. Su sincero estudio de la humilde vida diaria, teñido de amor sincero por la vida, reverbera en la belleza y la dignidad existenciales de cada día y capta la esencia de las cosas y el pueblo ordinario a través de un lenguaje tranquilo y limitado.
Los poemas posteriores de Pak Mogwol vuelven a interesarse por el elemento folclórico de la gente común. En su cuarta colección, Hojarascas en la provincia Kyungsang (1968), emplea el dialecto del sureste peninsular, el de su provincia nativa Kyungsang, a modo de raro intento de aprovechar el potencial poético de la musicalidad del dialecto. A través de un medio lingüístico profundamente enraizado en vida del pueblo, Pak explora la complejidad de sus visiones del mundo, creencias y maneras de vivir, codificadas en el lenguaje local nativo. Su colección posterior, Sin ningún orden particular (1976), profundiza en el sentimiento individual por las experiencias de la vida diaria. El poeta se enfrenta a la muerte y al vacío existencial, superándolos gracias a una actitud religiosa trascendental. Pese al éxito de sus poemas más tardíos, Pak Mogwol sigue siendo conocido principalmente por sus primeros poemas sobre la naturaleza y sus obras del período intermedio sobre la vida diaria. Entre estas, sus canciones sobre la vida diaria, teñidas de soledad, pueden considerarse la cumbre de la poesía coreana moderna.

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