Herederos de la preocupación por la realidad social y política que poetas como Kim Chiha, Shin Kyunnim y Ko Eun mostraron en sus sensuales obras de los 70, muchos poetas coreanos de la década siguiente se comprometen en sus obras con la noción de minchung, vocablo que significa ‘pueblo común’ y hace alusión a aquellos obreros, campesinos y pescadores que fueron explotados hasta el extremo en la sociedad coreana moderna. Minchung se convirtió en un concepto clave y de gran significación, que sugiere tanto una crítica contra la estructura de poder como la fe en el espíritu perdurable del pueblo coreano. Sin embargo, serán intereses diferentes los que guiarán la actividad literaria de poetas como Hwang Tongkyu, Chung Hyunchong y O Kyuwon que, experimentando con el lenguaje y la forma, recurren a temas nuevos y antiguos para tratar de forma lírica cuestiones sentimentales e investigar también los efectos negativos de industrialización en la vida humana. En sus poemas, la complicada realidad se refleja en un lenguaje torcido y en elementos antihumanistas articulados con el lenguaje de la paradoja, el cinismo y la ironía. Algunos críticos arguyen que, debido a su preocupación por el paisaje interior de los individuos más que por su sentido sociopolítico (o por el reflejo de este a través de aquel), sus obras muestran a veces cierta tendencia al aislamiento o cualidades inasequibles. A pesar de ello, estos poetas ampliaron el horizonte del imaginario poético, descubrieron la complejidad poética del lenguaje y consiguieron un estilo lleno de alusiones diversas.
Los primeros poemas de Hwang Tongkyu (1938-:), recopilados en la colección Un día claro (1961) y Elegía (1965), son composiciones melancólicas y tristes como respuesta al oscuro mundo de su tiempo. En Nieve cae en el Sur (1975), sin embargo, la respuesta del poeta a la violencia política es angustiosa; incapaz de enfrentarse al temor que lo paraliza, registra su agonizante conflicto interior. Hwang Tongkyu critica también, aunque con menor frecuencia, la sociedad contemporánea a través de la paradoja y la ironía, mientras que en otras obras reflexiona sobre su incapacidad y la expresa con voz algo sentimental.
La canción de paz
[...] Como soldado o soldado de primera
Andarás por el país de Kimhae a Hwachon,
Con tu cantimplora aleteando
En la ropa de invierno.
Encontrarás por doquier alambre de púas,
En cada alambre, un punto de control [...]
El lenguaje de Hwang es conciso y sus imágenes, fértiles. En los versos “Encontrarás, por doquier alambre de púas, / En cada alambre, un punto de control [...]” usa imágenes militares para sugerir una situación política que restringe la libertad individual y oprime el espíritu humano. El título, La canción de paz, un signo del gobierno de ideal político confucionista, es fuertemente irónico y contrasta con el alambre de púas que sirve como telón de fondo.
Ya en la década de los ochenta, Hwang Tongkyu adoptará posturas más existenciales y culturales, distanciándose de las políticas. En Quién teme al caimán (1986) y Un viaje a Morundae (1991), se sirve de pequeñas experiencias de la vida diaria y las utiliza como prisma para el estudio de la existencia humana. En su colección poética Entierro de viento (1984) explora el tema de la muerte, buscando la liberación en el descanso final de las almas. En los volúmenes publicados con posterioridad a 1990, el tema central de Tongkyu pasa a ser la búsqueda de la libertad entre las vicisitudes de la vida. Esta preocupación refleja el viaje espiritual del propio poeta, por lo que la rutina diaria muestra escenas hermosas, que se descubren en el camino a la salvación y abundan en obras como El gran viento de Sierra Misi (1993) y Foráneo (1997), dos de los hitos más significativos en este viaje.
Chung Hyunchong (1939-:) muestra en su primera colección, Cosas de sueños (1972), una imaginación poética sin arte, profundamente conformista con el mundo tangible. Embriagado por la trascendencia del “viento” o de la “danza”, el poeta logra comunicarse de forma profunda a través de este mundo. Pese a la brevedad de dicho estado de embriaguez, es posible sentir la libertad y el éxtasis. Mediante estos sentimientos trascendentales efímeros, obtenidos a través de los sentidos, el poeta busca una compensación por la inevitabilidad de la muerte y el sinsentido de la vida.
Gotas de agua en tierra de arco iris
[...]Olvidan el destino que los derrumbará,
Así como residimos en tierra olvidando
El destino que nos hace caer
En la tierra más oscura y baja.
¿Están las gotas de agua, embriagadas de su belleza,
De su amor, de su temeridad,
De alcohol, del ímpetu de la sangre, de tontería, del tiempo,
Suspendidas en el aire?
Un arco iris se formar a partir de las gotas suspendidas en el aire. Aunque están destinadas a caerse y ser absorbidas por “la tierra más oscura y baja”, estas gotas de agua forman todavía un hermoso diseño en el cielo, belleza que acentúa aún más si cabe su carácter efímero. El poeta percibe esta belleza con embriaguez irreflexiva; embriagadas de su “su belleza, / De su amor, de su temeridad, / De alcohol, del ímpetu de la sangre, de tontería, del tiempo” estas simples gotas de agua suspendidas en el aire se convierten en un arco iris para la conciencia cautiva. De esta manera, Chung Huynchong describe fugaces experiencias extáticas que se producen en los acontecimientos más cotidianos.
En Como una bola que rebota (1984) y Tan poco tiempo para amar (1989), Chung sigue buscando esta experiencia momentánea y sensorial. Dicho estado de éxtasis solo puede alcanzarse tras haber renunciado a toda atadura al ego o a las posesiones materiales y haber abrazado la libertad de corazón y conciencia. Solo cuando uno deja atrás estos deseos codiciosos por cosas mundanas puede encontrarse una conformidad genuina con estas, solo cuando se abandona la hipocresía y la artificialidad de vida se puede empezar a palpitar con éxtasis. En colecciones posteriores, esta perspectiva evoluciona y despierta la conciencia sobre el medio ambiente. En Una flor (1992), Árboles del mundo (1995) o Sed y fuente (1999), el poeta se muestra desconfiado ante todo aquello artificial y hecho por el ser humano, pero abraza la vida, limpia y reluciente, como “bienaventuranza verde” descubierta en un “mundo viejo y enfermo”.
O Kyuwon (1941-:) es un poeta que reflexiona profundamente sobre el acto literario, sobre la poesía como habilidad que se utiliza las palabras como materias primas. Su consciencia propia como poeta surge en las obras donde investiga la relación entre realidad y lenguaje. Ya desde Peregrinaje (1973), O Kyuwon ve el lenguaje como algo que oculta y distorsiona la realidad, en lugar de iluminarla. Así pues, con la finalidad de acercarse a la realidad, el poeta tiene que desfigurar el idioma poético existente y deconstruir la gramática establecida, lo que da a la poesía de O Kyuwon un fuerte tono crítico: la lucha con el lenguaje es, de hecho, una batalla contra la falsa conciencia o contra la percepción equivocada de la realidad.
En La lírica en esta tierra (1981), O Kyuwon critica conocimientos convencionales de lo real. En Deseo ocasional por una vida meritoria (1987), su técnica poética se vuevel más refinada y radical al mismo tiempo. Introduce en el cuerpo de su poema imágenes o frases de anuncios, que vio como forma más corrupta del lenguaje, para iluminar la realidad desolada que nuestra conciencia embotada no percibe más.
Esta es mi vida
Un hombre y una mujer,
De apariencia coreana
Andan cruzando el desierto.
Un hombre y una mujer (el hombre
Se coloca un sombrero vaquero
Y, mirando rectamente hacia adelante
-¡Qué hombre!, la mujer se excita
Mirando directamente a la cámara -
¡Qué mujer!)
Andan cruzando el desierto.
Las únicas palabras escritas son estas,
En un anuncio de Dongil Renown:
“IT’S MY LIFE -Simple Life”.
(¡Es sencillo!)
¡Vida sencilla, ah, este desierto
Lleno de símbolos!
En el desierto, no hay una sola piedra que tirar
A la vida.
Los anuncios son un medio efectivo no solo para explorar la degradación comercial del lenguaje, sino también para exponer el carácter acomodaticio de la vida bajo el capitalismo. Incorporada al poema, la imagen de un hombre y una mujer andando a través del desierto, y el eslogan sin sentido Simple Life se transforman en nuevos signos que subvierten el mensaje del anuncio original. Su método de composición poética combate la rectificación del lenguaje y despierta el sentido crítico contra un mundo degradado por el consumo capitalista.
No solo diagnostica el problema, sino que O Kyuwon trata además de restaurar la puridad del lenguaje en sus poemas posteriores. A través de un procedimiento que describe como “desnudar el lenguaje de sentido”, se esfuerza por encontrar el mundo sincero en un espacio no impedido por las abstracciones humanísticas. Dicho de otra manera, la poesía de O kyuwon es un esfuerzo por liberar al mundo, tal como es, de la violencia de los nombres y las ideas. En Camino, callejón, hotel y sonidos de un río (1994) o El tomate es rojo, no dulce (1999), por ejemplo, O Kyuwon presenta nuevas imágenes del mundo con el lenguaje propio de una conciencia que ha descartado las costumbres de pensamiento ya petrificadas. Describe objetos con palabras purificadas, desprovistas de su sentido convencional; denomina “imágenes crudas” a aquellas anteriores al proceso de significación. Gracias a la integración de tales conceptos, O Kyuwon, artista de meticulosa conciencia lingüística, describió ampliamente las teorías de composición poética.
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