Por: alberto romandía peñaflor
Durante la pasada emisión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2008, tuve la ocasión de entrevistar a la novelista coreana Gong Sun-ok (Gokseong, 1963), autora del libro “La familia itinerante” (Ediciones del Ermitaño, 2008, Colección de Literatura Coreana), entre otros. Su obra ha ido adquiriendo relevancia en su país, debido a la natura- leza de la temática que suele abordar: la crudeza implícita a la marginalidad, la subsecuente fisura que ello implica en la psique y su gestación en forma de trauma. Lo cual a su vez da origen a la violencia como insatisfacción, etcétera; el feminismo, la tolerancia al fracaso (en su forma de tesón y estoicismo) y la espiritualidad son a su vez objeto de interés en esta escritora hasta hace poco desconocida en nuestro continente.
Veamos qué tuvo que decirle la Autora a este Entrevistador (ella proporcionó el traductor, pero dado el español macarrónico de éste, hubo la leve necesidad de reinterpretación).
E: Díganos, por favor, quién es la autora.
A: (Risas) yo soy la autora de la novela “La familia itinerante”.
E: ¿Por qué es importante leerle en México?
A: Yo creo que la bipolarización entre ricos y pobres será casi igual en ambos países. En
esta nueva etapa de libertad los pobres de Corea y de México podrán sentir una simili- tud. Por lo tanto, se podrán engendrar relaciones íntimas entre ambos contingentes.
E: ¿Cómo percibe la relación entre ambas naciones?
A: A través del intercambio literario el espíritu humano se puede sentir casi igual entre am-
bos pueblos. Y creo que si los pobres pudiesen vivir sin discriminación sería genial, un
avance hacia otro tipo de civilidad; la única manera de lograrlo será mediante la percep-
ción artística, y así el arte será un método directo para la comunicación recíproca. En
este sentido le doy su importancia a la literatura, también al arte en su más amplia acep-
ción. Por eso hay que leer.
E: Por lo mismo supongo que le confiere una elevada valoración al diá-logos.
A: Exactamente.
E: Ahora, ¿practica usted alguna religión?
A: Soy católica por convicción.
E: ¿No es algo un tanto exótico el catolicismo en una sociedad como la coreana?
A: Para nada. Es más común de lo que usted se imagina. (Risas de ambos.)
E: Ya. Cuéntenos pues, ¿cómo fue su proceso de conversión?
A: En el año de 1980 se estableció una asociación para la realización de la justicia, y yo
participé en un grupo cuyo objeto era la creación de un movimiento para la democra- tización relacionado con el catolicismo. Es decir, el Movimiento Democrático. En él
colaboré con harto entusiasmo. Lo cual fue el motivo de mi conversión a la religión
católica. Sinceramente tiene un auge, pero no es algo típico en Corea.
E: ¿A quién va dirigida su obra?
A: No he escrito para alguien determinado. No quiero que se entierre la tragedia de la
pobreza que he observado. Y creo que guardar el silencio sobre lo que he visto está
fuera de mi conciencia. Por ello quiero dejar huella de lo que he atestiguado con mis
propios ojos.
E: En tanto eso, ¿es la suya una literatura de denuncia, como en el caso del periodismo?
A: Sí, pero no olvidemos las naturalezas distintas de ambos oficios.
E: Por supuesto. Tomando en cuenta su activismo religioso, digamos que le fuese posible
concertar una suerte de cita con Dios, ¿sobre qué le cuestionaría?
A: No me apetece formularle una pregunta a Dios, si no ¿qué, no soy una católica? Medito
más bien la figura de un Jesucristo joven. Siempre medito la figura de un Jesús pobre.
E: ¿Es ésa una reminiscencia del Buda desprendiéndose del mundo?
A: Podría ser, mas con todo y las similitudes entre las dos religiones no creo oportuno dar
a una el rol de la otra. En las que ellos dos tuvieron lugar son sociedades muy distintas.
E: ¿Cómo elegir –el más humano entre los actos– ante el panorama de muerte y destru-
cción que la realidad oferta?
A: No tengo nada que concienciar. Sólo quiero recibir la muerte misma.
E: ¿Cómo resumiría su vida?
A: Pienso morir escribiendo. Por eso quiero morir como si durmiera, después de alimentar-
me bien.
E: ¿En qué radica la miseria actual del género humano, si entendemos aún algo bajo seme-
jante vocablo?
A: Esta miseria procede de un deseo, esto es, de la avaricia. Sin embargo, para mantener la
dignidad del ser humano, hay que adquirir conocimientos a través de la educación y de
diversas lecturas. Por eso pienso que, la destrucción extrema de este mundo por parte de
los humanos puede ser impedida. Por el arte. También creo que los instintos humanos
pueden ser impedidos igual y únicamente mediante el arte y por la ciencia humana.
E: Su pensamiento recuerda a la formula existencialista por antonomasia, y quiero decir
sartreana por extensión: Liberta plus Conciencia = Responsabilidad. ¿Hay tal relación?
A: Estoy totalmente de acuerdo con Sastre, porque hay que anteponer la conciencia a la
libertad. Y luego quien pueda ajustar esta libertad será consciente.
E: Partiendo de esto y observando sociedades (como la mexicana, pero ante todo como la
estadounidense) que elevan el estandarte de la libertad y la democracia, empero cuyas
estructuras y bases sociales resultan ser semianalfabetas y un tanto rupestres o a veces
aun nocivas para sí mismas y el planeta, ¿las llamaría usted sociedades inconscientes?
A: Sería mucho alzar una crítica generalizada, pero a grandes rasgos creo, y la experiencia
me lo comprueba, que es posible superar la ceguera mental y la pobreza de conciencia.
Ahí es donde el arte y la ética entran en juego. Deseo al menos un porvenir para México.
E: Hablando sobre el Principio Esperanza, por citar a Ernst Bloch, considera usted que el
siglo XXI pinta como para tener futuro?
A: Contradictoriamente, ahora mismo no quiero comentar la esperanza sin tener en cuenta y
comentar la decepción. Por lo tanto la comento.
E: Ha sido usted muy amable, gracias.
Sobre el entrevistador:
Alberto Romandía Peñaflor (Zapopan, 1978). Estudios: idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, japonés y etimologías grecolatinas; ICMNJ, Proulex, Ciel, etc., 1993-2004) y artes audiovisuales (CAAV, 1998-2000), así como filosofía (entre la U. de G. y la Eberhard-Karls Universität, en Tubinga, Alemania, 2000-2006); una estancia de investigación antropológica (UDLAP, 2006-7); proyectos de labor social en comunidades mayas y huicholas. Colaboraciones con ensayo, narrativa, poesía, artículo, entrevista y reportaje en diarios, revistas y radio (La Jornada Aguascalientes, El Siglo del Durango, Replicante, Tierra Baldía, Solario, U. Iberoamericana, Deutsche Welle, Canal 58, etc.) y dictado ponencias y conferencias en congresos (U. de G., UNAM, U. de Gto., E.-K. U.T., U. Heidelberg, UAS, III Coloquio PIIOM, etc.); ganó el concurso fotográfico “Exprésate a través de la luz” (Fotoseptiembre Internacional-ITESO, 1998). Fungió como 2º lector en la casa editorial Max Niemeyer Verlag (2005). Ha publicado dos textos: “Vigencia de la pregunta que interroga por la existencia como disposición o sentido” (tesis, U. de G., 2007, 400 págs.) y “Emigración y continuidad: la cultura wixarika. Breve reflexión sobre una relación ambigua” (en coautoría con la antropo-socio-etnóloga alemana Maria Florentine Beimborn, INDESO, 2008) así como traducido del alemán, francés, inglés y vietnamita (Friedrich Hölderlin & F. Nietzsche, J. A. Rimbaud & Guillaume Apollinaire, Allen Ginsberg & Lord Byron, Nguyen Duy, etc.). Es talachero de la poesía.
Contacto: alverkokotl@yahoo.com.mx
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